Posteado por: HispaniaGothorum | 26 noviembre 2007

THRYMSKVIDA(cantar de Thrym)

THRYMSKVIDA
(Cantar de Thrym)

Mucho irritóse    Vingthor al despertar:
pues echó de menos    su buen martillo;
se mesaba la barba    el guerrero, y los cabellos;
comenzó a tantear    el hijo de Jörd.

Y estas palabras    dijo primero:
“Escúchame, Loki,    lo que ahora diré:
nadie lo sabe    en la tierra o el cielo,
al Aesir le han robado    su hermoso martillo.”

Fueron al recinto    de la hermosa Freyja,
y estas palabras    dijo primero:
“¿Querrás, Freyja,    prestarme tus plumas
para volar, y el martillo    poder encontrar?”

Freyja dijo:

“Te lo daría,    aun si fuera de oro,
te lo cedería,    aun si fuera de plata.”

Voló entonces Loki,    resonaban sus plumas,
hasta salir    del Ásgard,
hasta llegar    al Jötunheim.

Allí encontró a Thrym,    señor de gigantes,
a sus perras ceñía    con bandas de oro,
a sus corceles tundía    las hermosas crines.

Thrym dijo:

“¿Qué es de los Aesir,    qué es de los Elfos?
¿Por qué has venido solo    hasta el Jötunheim?”
“¿Mal les va a los Aesir,    mal les va a los Elfos,
¿Escondiste tú el martillo    de Hlórridi?”

“Yo escondí el martillo    de Hlórridi
a diez leguas    bajo el suelo:
ningún hombre podrá    sacar el martillo
a menos que me traiga    como esposa a Freyja.”

Voló entonces Loki,    resonaban sus plumas,
hasta salir    del Jötunheim
hasta llegar    al Ásgard.
Encontróse a Thor,    sentado en la sala,
y estas palabras    dijo él primero:

“¿Mereció la pena    tan grande fatiga?
Dime enseguida    qué son tus noticias.
Olvida las historias    el que está sentado,
llega a la mentira    el que está acostado.”
“Tan grande fatiga    mereció la pena.
Thrym tiene el martillo,    el señor de los gigantes,
ningún hombre podrá    legar a sacarlo
 a menos que le lleve    como esposa a Freyja.”

Van a buscar     a la hermosa Freyja,
y estas palabras    dijeron primero:
“Cúbrete, Freyja,    con tu velo de novia;
iremos los dos    hasta el Jötunheim.”

Irritóse Freyja,    resopló de furia,
tembló por su ira    la mansión de los Aesir;
quebróse Brísingi    su gran collar:
“de mí no has de hacer    una mujerzuela
marchando contigo    hasta el Jötunheim.”

A la reunión fueron    todos los Aesir,
las Aesirinas también,    todos hablaban,
discutían los dioses,    las nobles potencias,
cómo habrían de encontrar    de Hlórridi el martillo.

Dijo entonces Heimdall,    el más blanco de los dioses,
– era el más sabio,    como si fuera un Vanir – :
“Pongamos a Thor    el velo de novia,
y que lleve Brísingi,    el gran collar.”

“Se entrechocaron las llaves    en su ceñidor
la ropa femenina    cubra sus rodillas,
en el pecho pongamos    piedra preciosas,
y con atención    hagámosle el tocado.”

Dijo entonces Thor,    el Aesir poderoso:
“Los Aesir, seguro,    me dirán afeminado
si me dejo cubrir    con el velo de novia.”

Dijo entonces Loki,    el hijo de Laufey:
“Calla, Thor,    tus palabras.
Conquistarán el Ásgard    los fieros gigantes
si no recuperas    tu fuerte martillo.”

Pusieron a Thor    el velo de novia,
y Brísingi,    el gran collar,
se entrechocaron las llaves,    en su ceñidor,
la ropa femenina    cubre sus rodillas,
en el pecho pusieron    piedras preciosas,
y con atención    hicieron el tocado.

Dijo entonces Loki,    el hijo de Laufey:
“Yo iré contigo    como tu sierva,
iremos los dos    hasta el Jötunheim.”

Trajeron al punto    sus dos chivos,
habrían de correr    sujetos a la lanza;
retumban los montes,    la tierra está en llamas,
marcha el hijo    de Odín al Jötunheim.
Dijo entonces Thrym,    señor de gigantes:
“Alzaos, gigantes,    cubrid los bancos con paja.
Pues ahora me traen    ara esposa a Freyja,
la hija de Njörd,    desde Nóatún.”

“Tengo en palacio    vacas con cuernos de oro,
bueyes endrinos,    recreo de los trolls;
multitud de tesoros,    multitud de collares,
mas Freyja tan sólo    es lo que deseo.”

Llegó la noche    pronto, enseguida,
y a los gigantes    sirvieron cerveza;
comió, él solo, un buey    y ocho salmones,
y las golosinas    de las mujeres
bebió el esposo de Sif    de hidromiel tres arrobas.

Dijo entonces Thrym,    señor de gigantes:
“¿Dónde viste una novia    morder con más fuerza?
Nunca vi una novia    morder con más ansia;
jamás vi a una doncella    beber hidromiel.”

La sagaz sierva    se sentaba al lado,
encontró respuesta,    le dijo al gigante:
“nada comió Freyja    ocho largas noches,
tal su impaciencia    por venir al Jötunheim.”

Se inclinó ante el velo,    le quiso besar,
echóse hacia atrás,    al fina de la sala:
“¿Por qué son tan fieros    los ojos de Freyja?
Parece que de ellos    surgen llamas ardientes.”

La sagaz sierva    se sentaba al lado,
encontró respuesta,    le dijo al gigante:
“No durmió Freyja    ocho largas noches,
tal su impaciencia    por venir al Jötunheim.”

Entró allí la abyecta    hermana del troll,
y osóle pedir    un regalo a la novia:
“Quita de tus dedos    los rojos anillos
si quieres lograr     mi amor,
mi amor    y también mi favor.”

Dijo entonces Thrym,    señor de gigantes:
“Traed el martillo,    consagrad a la novia,
y poned a Mjöllnir    en su regazo,
consagrados juntos,    en nombre de Vár.”

Saltó el corazón    de Hlórridi en su pecho
al reconocer    el duro martillo;
mató a Thrym el primero,    señor de gigantes,
a la estirpe del troll    toda ella azotó.
Mató a la vieja    hermana del gigante,
que osara pedir    el regalo a la novia;
recibió un mazazo    en vez de dinero,
un golpe de martillo,    en vez de un anillo.

Así recuperó el martillo    el hijo de Odín.

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