Posteado por: HispaniaGothorum | 26 noviembre 2007

VÖLUSPÁ(la profecía de la vidente)

VÖLUSPÁ
(La profecía de la vidente)

¡Oíd! pido a todas    las estirpes divinas
grandes y pequeños    hijos de Heimdall
me pides, OH Valfödr,    que te refiera
las más viejas historias    que puedo recordar.

Recuerdo a los trolls,    los primeros nacidos,
que en tiempo lejano    me dieron vida;
nueve mundos recuerdo    y nueve ramas,
y el gran árbol del mundo,   aún bajo tierra.

Fue en los tiempos primeros    cuando Ymir vivió;
no había arena ni mar,    ni las frías olas,
tierra no había,    ni el alto cielo,
sólo el vacío abismo,    tampoco había hierba.

Mas los hijos de Bur    formaron la tierra,
aquellos que crearon    el famoso Midgard;
brilló el sol desde el sur    sobre el palacio,
y surgió en la tierra    la verde hierba.

Desde el sur lanzó el sol,    compañero de la luna,
su mano derecha    al confín del cielo;
no sabía el sol    dónde estaban sus salas,
no sabían las estrellas    dónde tenían su lugar,
no sabía la luna    cuál era su poder.

Se reunieron los dioses,    todos, en asamblea,
y tomaron consejo    los sagrados dioses;
la luna llena y la nueva    ellos designaron,
nombraron la mañana,    también el mediodía,
la tarde y la noche,    para contar los años.

Se encontraron los dioses    en los campos de Ídi,
ellos construyeron    grandes templos, y altares,
hicieron las fraguas,    forjaron las joyas,
fraguaron tenazas,    hicieron herramientas.

Jugaban en sus patios,    y estaban alegres,
no les faltaba    en absoluto el oro
hasta que vinieron    tres doncellas gigantes,
todas ellas odiosas,    desde el Jötunheim.

Se reunieron los dioses,    todos, en asamblea,
y tomaron consejo,    los sagrados dioses,
quién habría de crear    la estirpe de los gnomos¬
con la sangre de Brimir    y los huesos de Blámi.   
 
 
Allí estaba Mótsognir,    quien era el mayor
de todos los gnomos,    y el segundo era Durinn;
con figura humana    crearon de la tierra
a muchos enanos,    así dice Durinn.

Nýi y Nidi,    Nordri y Sudri,
Austri y Vestri,    Althjólf, Dvalin,
Bivör, Bavör,    Bömbur, Nóri,
Án y Ánar,    Ái, Mjödvitnir,

Veig y Gandálf,    Vindálf, Thráin,
Thekk y Thorin,    Thrór, Vitr y Litr,
Nár y Nyrád    – y hablo en verdad-
Regin y Rádsvin,    – de los enanos.

Fíli, Kíli,    Fundinn, Náli.
Hepti, Víli,    Hanar, Svíor,
Frár, Hornbori,    Fraeg y Lóni,
Aurvang, Jari,    Eikinskjaldi.

Es hora de enumerar    para los hombres
los gnomos del séquito    de Dvalin, hasta Lofar,
los que visitaron    desde el palacio
la mansión de Aurvangir    hasta Jöruvellir.

Allí estaba Draupnir    y Dolgthrasir,
Hár, Haugspori,    Hlévang, Glói,
Skirvir, Virvir,    Skafid, Ái.

Álf e Yngvi,    Eikinskjaldi,
Fjalar y Frostri,    Finn y Ginnar;
se habrán de acrecentar,    mientras perdure el tiempo,
los descendientes    del enano Lofar.

Hasta que al mundo    llegaron tres
de la hueste divina,    propicios, potentes,
y en tierra hallaron,    carentes de fuerza,
a Ask y a Embla,    aún sin destino.

Vida no tenían,    no poseían juicio,
ni sangre ni voz,    ni color de vida;
vida les dio Odín,    juicio les dio Haenir,
sangre les dio Lódur,    y color de vida.

Sé de un fresno que se alza,    se llama Yggdrasil,
árbol alto, bañado    de blanca humedad;
de él baja el rocío    que cae en los valles;
se alza en la verde    fuente de Urd.

De allí vienen doncellas    de gran sabiduría,
son tres, desde el mar    que mana el árbol;
Urd se llama una,    Verdandi la otra,
– en ramas graban letras –    Skuld es la tercera;
las leyes hacían,    elegían las vidas
de todos los hombres,    el futuro predicen.  
Recuerda al gran combate,    el primero del mundo,
cuando a Gullveig    traspasaron con lanzas,
y en la mansión de Hár    la quemaron;
tres veces la quemaron,    tres veces renació,
de nuevo, sin cesar,    y aún sigue viviendo.

Heid la llamaban    allí dónde iba,
la sabia adivina,    hacía conjuros,
hacía magia siempre,    hacía magia en trance,
era siempre el deleite    de las mujeres viles.

Se reunieron los dioses,    todos, en asamblea,
y tomaron consejo    los sagrados dioses;
si debían los Aesir    pagar tributo
o debían los dioses    exigir compensación.

Arrojó Odín    un venablo a la hueste,
fue el gran combate    primero en el mundo;
roto quedó el muro    del fortín de los Aesir,
con sus artes, los Vanir    dominaron el campo.

Se reunieron los dioses,    todos, en asamblea,
y tomaron consejo    los sagrados dioses:
¿quién mezcló veneno    en el aire todo,
o la estirpe de trolls    prometió la esposa de Odd?

Sólo Thor luchó allí    con furor terrible,
nunca reposa    cuando ve estas cosas;
se han roto juramentos,    palabras y promesas,
los firmes acuerdos    que entre ellos había.

Sabe que está el cuerno    de Heimdall silencioso
bajo el árbol sagrado    habituado a la luz;
ve caer el agua    en lodosa cascada
de la prenda de Odín.
¿Sabéis aún más, o qué?

Sentada estaba sola    cuando vino el anciano
príncipe de los Aesir    y la miró a los ojos.
¿Qué me preguntáis?    ¿Por qué me tentáis?
Lo sé todo, Odín:    dónde ocultaste tu ojo,
allá en la famosa    fuente de Mímir;
Mímir bebe hidromiel    cada mañana
de la prenda de Valfödr.
¿Sabéis aún más, o qué?

A ella le dio Herfödr    anillos y collares,
Sabia magia    y clarividencia,
Veía aquí y allá,    todos los mundos.
 

    

Ella vio Valkirias    llegadas de lejos,
prestas a cabalgar    al hogar de los dioses;
Skuld blandía el escudo,    y otra era Skögul,
Gunn, Hild, Gondul    y Geirskögul;
  ahora he citado    las esposas de Herjan,
prestas a cabalgar,    las Valkirias, en el llano.

Vi a Baldr,    dios ensangrentado,
al hijo de Odín,    predicho ya el destino;
se alzaba, crecida,    más alta que los campos,
– delgada y muy bella –    la rama de muérdago.
    
De aquella planta    de enjuto aspecto
salió el pérfido dardo,    y Hödr lo lanzó;
el hermano de Baldr    nació demasiado pronto,
tenía el hijo de Odín    sólo una noche de edad.

Nunca se lavó las manos    ni se peinó la cabeza
hasta ver en la pira    al enemigo de Baldr.
Pero Frigg lloró    en Fensalir
El dolor del Valhalla
¿Sabéis aún más, o qué?
 
Con las tripas de Váli    tranzó ligaduras,
eran recias    y fuertes.

Le vio yacer atado    bajo el Hveralund;
su aspecto, engañoso,    se parecía a Loki;
allí está Sigyn,    mas poco gozosa
de ver a su esposo
¿Sabéis aún más, o qué?

Fluye de oriente un río    por valles venenosos
con hachas y espadas,     Slíd es su nombre.

Había al norte    en Nidavellir
una sala de oro    de la estirpe de Sindri;
otra se alzaba    allá en Ókolnir,
era del troll    de nombre Brimir.

Una sala vio    lejos del sol
en la Náströnd,    sus puertas al Norte,
fluía el veneno    por sus lumbreras,
hecha la sala    con huesos de serpiente.

Vio allí vadear    densas corrientes
a hombres perjuros    y a asesinos
y al que a la esposa    de otro sedujo;
Nídhögg lamía    los cadáveres,
los destroza el lobo.
¿Sabéis aún más, o qué?
Al este, la anciana    estaba, en Járnvid;
y allí alumbró    hijos de Fenrir;
de ellos surgirá    de todos, uno,
destructor de la luna,    en forma de troll.

Bebe la vida    de hombres muertos.
Se tiñe el Ásgard    con roja sangre;
negro será el sol    en el verano,
y el clima, espantoso.
¿Sabéis aún más, o qué?

Sobre una loma    tocaba el arpa
el guardián de las brujas,    el alegre Eggthér;
   cantaba junto a él    en el bosque de aves
un gallo rojo,    Fjalar se llama.

Cantaba a los Aesir    “Cresta de Oro”,
despierta a los hijos    de Herjafödr;
y otro más canta    bajo a tierra:
un gallo granate    en las salas de Hel.

Garm aúlla    ante Gripahell,
romperá los nudos,    y correrá el lobo;
sé muchos conjuros,    más allá veo aún
el duro destino    de los dioses triunfantes.

Lucharán los hermanos,    y se habrán de matar,
los primos hermanos    cometen incesto,
terrible es el mundo,    hay gran adulterio;
días de lanzas y espadas,    se raja el escudo,
días de tormenta y lobos,    se hunde el mundo,
no habrá hombre ninguno    que a otro respete.

Retozan los trolls,    la muerte se avisa
en el canto    del Gjallarhorn:
Heimdall sopla fuerte,    el cuerno está alzado,
interroga Odín    la testa de Mím.

Tiembla Yggdrasil,    mas el fresno está firme,
gime el viejo árbol    al soltarse el troll;
sufren todos    en las sendas de Hel,
hasta que lo trague    el pariente de Surt.
  
 ¿Qué es de los Aesir?    ¿Qué es de los Elfos?
ruge el Jötunheim,    los Aesir se reúnen;
gimen los gnomos    ante las puertas,
los sabios de las simas.
¿Sabéis aún más, o qué?

Garm aúlla    ante Gripahell,
romperá los nudos,    y correrá el lobo;
sé muchos conjuros,    más allá veo aún
el duro destino    de los dioses triunfantes.
Hrym llega del este    llevando su escudo,
se encrespa Jörmungard    con furor de troll,
la sierpe azota el mar,    el águila gañe,
desgarra los muertos,    se suelta Naglfar.

Llega un barco del este,    vendrán por el mar
las huestes de Muspell,    Loki es el piloto;
llegan los trolls    con el lobo,
el hermano de Býleist    marcha el primero.

Surt llega de sur,    abrasa las ramas,
fulgura la espada    del dios de los muertos:
las montañas chocan,    los monstruos se derrocan,
pisan las vías de Hel,    y el cielo se raja.

Sufre entonces Hlín    otro gran dolor
cuando marcha Odín    a luchar con el lobo,
y el radiante asesino    de Beli, con Surt.

Garm aúlla    ante Gripahell,
romperá los nudos,    y correrá el lobo;
sé muchos conjuros,    más allá veo aún
el duro destino    de los dioses triunfantes.

Ahora llega el noble    hijo de Sigfödr,
Vídar, a luchar    con el carroñero;
hunde en el hijo de Hvedrung    hasta las guardas
la hoja en el corazón,    venga así a su padre.

Ahora llega el famoso    hijo de Hlódyn,
va el hijo de Odín    a luchar con la sierpe,
la mata rabioso    el guardián del Midgard;
abandonan los hombres    todos su hogar;
nueve pasos atrás    da el hijo de Fjörgyn
rehuye a la sierpe    sin temer la deshonra.

El sol se oscurece,    se hunde la tierra en el mar,
se agitan del cielo    las brillantes estrellas;
surge vapor furioso,    el fuego se alza,
y llega el calor    hasta el mismo cielo.

Garm aúlla    ante Gripahell,
romperá los nudos,    y correrá el lobo;
sé muchos conjuros,    más allá veo aún
el duro destino    de los dioses triunfantes.

Pero ve surgir    por segunda vez
la tierra del mar,    para siempre verde;
caen cascadas,    se remonta el águila
que en las montañas    cazará los peces.

Se encuentran los Aesir    en Ídavellir,
y de la sierpe del mundo    poderosa charlan,
recuerdan allí    los grandes sucesos,
y las runas antiguas    de Fimbultýr.
Allí, después,    maravillosos
escaques de oro    hallarán en la hierba,
los que en días antiguos    tenían las estirpes.

Y sin plantarlos    crecerán los campos,
todo mejora,    Baldr llegará,
habitarán Hödr y Baldr    los hogares de Hropt,
el santuario divino.
¿Sabéis aún más, o qué?

Elegirá Haenir    la rama sagrada,
construyen los hijos,    los dos hermanos,
un gran mundo aéreo.
¿Sabéis aún más, o qué?

Ve alzarse una sala    más bella que el sol,
tejada con oro,    allá en Gimlé;
los huestes leales    allí habitarán
y para siempre    serán felices.

Vendrá entonces el reino    en el juicio final,
llegará poderoso,    quien todo lo rige.

Llegará volando    el oscuro dragón,
la sierpe brillante,    desde Nídafjöll;
llevará en sus plumas    los muertos Nídhögg.
Allí se hundirá.

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