Posteado por: HispaniaGothorum | 27 noviembre 2007

Frigga,reina de los Aessir

Hija de Odín y de Jord, Frigga, la personificación de la tierra, acabó por convertirse la segunda esposa de su padre, siendo además su favorita. Su matrimonio fue causa de gran regocijo en Asgard. 
 
 Como el sol y la luna, los ojos de su marido, eran siempre visibles para todos los que estaban en Midgard, no es de extrañar que los hombres de la tierra asociaran la soberanía de la tierra con Frigga. Siendo una reina perfecta, era el complemente de la visión de su esposo. Sólo ella tenía el honor de poder sentarse al lado de su marido en el Hlidskialf, pudiendo ver lo que acontecía en el mundo. Ambos conocían el futuro, pero siempre que le preguntaban a ella sobre algún asunto relacionado sobre el devenir de os tiempos, solo respondía con una mirada silenciosa. Al contrario que Odín, ella pensaba que era mejor que el futuro fuera algo desconocido. Aunque también sabía que en algún momento llegaría el Ragnarok, no se preocupaba demasiado. Se contentaba con el tiempo que le fuera concedido.

El palacio de Frigga en Asgard se llamaba Fensalir. En el interior de sus muros, se sentaba a su rueca plagada de joyas y creaba las nubes que flotaban sobre el Midgard. La rueca de Frigga era visible en el oscuro cielo nocturno, y era el cinturón de la constelación de Orión. Frigga se desplazaba en un carro tirado por los mas leales seres, los perros.

Mientras que en el Valhala era el lugar de reposo de los nobles guerreros que habían muerto con una espada en la mano, el Fensalir era el hogar de las parejas que deseaban la compañía mutua después de la muerte. Frigga tenía un cuidado especial en admitir sólo a las parejas cuyo amor fuera puro y sin mancha. En el interior de los muros del Fensalir, aquellos que estuvieran verdaderamente enamorados no se separarían nunca.

 Igual que Odín tenía sus valquirias, Frigga también tenía sus vírgenes ayudantes. No tenían nombre, pero cada cual tenía atributos específicos y una personalidad determinada. Frigga era representada a menudo como una deidad presumida y vanidosa, por lo que era lógico que tuviera una ayudante que la vistiera y la acicalara. Su nombre era Fulla y era la hermana favorita de Frigga. Solo a ella le confiaba sus más valiosos tesoros. También era su principal consejera y su mejor compañía. Fulla acabaría por convertirse en la diosa de la agricultura, y su largo pelo rubio representaba la plenitud y la belleza de un grano maduro.

Otra de las vírgenes de Frigga, la segunda en importancia era Hlin. Hlin era la diosa del consuelo. Era la que calmaba las lágrimas y los llantos de los que estaban de duelo. La mensajera de Frigga recibía el nombre de Gna. Se consideraba que Gna era el mismo viento, capaz de viajar por tierra y aire con una rapidez increíble. A lomos de su corcel Hofvarpnir, era el equivalente de los cuervos Hugin y Munin para Odón: viajaba a través de los nueve mundos y le contaba a la reina lo que había visto.

Dos de las asistentes de Frigga, Lofn y Vjofn, se encargaban principalmente de fomentar el amor juvenil. La tarea de Lofn era hacer posible que los que estaban destinados el uno para el otro pudieran encontrarse sin ningún impedimento, mientras que la tarea de Vjofn consistía en ablandar el corazón de un amante poco dispuesto y también en limar las asperezas en los matrimonios con disputas. Gefjon, otra de las fieles vírgenes de Frigga , cumplía una tarea relacionada de alguna manera con las de Lofn y Vjofn: su trabajo consistía en confortar a aquellos hombres y mujeres que había muerto sin casarse.

Syn era la guardiana del palacio de Frigga. Si tarea consistía en asegurarse de que ningún intruso no deseado molestara a la reina. En la tierra se le encomendaba la labor de, junto al dios Forsetti, de vigilar los juicios. Eira era la diosa de la medicina. Se aseguraba de que la reina se curara rápidamente de cualquier enfermedad que pudiera afligirla. En la tierra era la responsable de enseñarles a las mujeres mortales las artes curativas. Les indicaba que hierbas tenían poderes curativos y la manera apropiada de coser las heridas. Vara era la supervisora de los juramentos. Mantenía los oídos bien abiertos por si alguien rompía una promesa, y castigaba severamente a los transgresores.
 Aunque se creía que era imposible engañar a Odín, había un Aesir que a veces era capaz de ponerle una venda en los ojos, y este no era otra si no Frigga, su esposa. Un día la pareja estaba sentada en el Hlidskialf, esperando el inicio de una batalla abajo, en la tierra. La guerra era entre los vándalos y los winilers. Los winilers habían suplicado a Frigga que los ayudara en la batalla inminente, mientras que los vándalos lo habían hecho con Odín. Cuando Frigga le preguntó a su esposo a que bando iba a ayudar, Odín le respondió que aún no lo había decidido. Le dijo que se iba a echar una siesta, y que el bando que viera antes cuando se despertara sería el bando al que ayudaría. Como el lecho de Odín estaba de cara al campamento de los vándalos, Frigga pensó que era obvio que su marido ya se había decidido. No podía permitir esa situación.

Mientras que Odín estaba profundamente dormido, Frigga levantó con sumo cuidado el lecho del dios supremo y le dio la vuelta, poniéndolo de cara al campamento de los winilers. Lo hizo sin despertarlo. Cuando Odín se despertó se dio cuenta del engaño, pero como iba en contra de su naturaleza, no se echó atrás y cumplió su palabra.

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