Posteado por: HispaniaGothorum | 27 noviembre 2007

La captura de Loki

Pero el respiro de Loki fue breve. Los Aesir se habían enfurecido en su contra, y el mismo Odín decretó que el “embaucador” debía ser capturado y castigado por sus actos.
 
 Loki a menudo viajaba a Jotunheim para visitar a la giganta Angrboda. Con ella engendró a tres de los más horribles monstruos del universo. El mayor de ellos era Fenris, el lobo, un monstruo tan terrible que sólo Tyr, dios de la guerra podía encerrarlo. El hijo mediano fue Jormungand, la serpiente que rodeaba el Midgard, y que yacía en las profundidades de sus océanos. La última de ella fue Hel, que se convirtió en la diosa del mundo de muertos, el lugar de descanso de los que habían muerto de viejos o por alguna enfermedad. Hel tenía una apariencia bastante normal de cintura para arriba, pero de cintura para abajo su cuerpo estaba decrépito y en putrefacción. Se alimentaba de los cadáveres de los que habían sufrido la “muerte de paja”. Así pues su reino rebosaba del hedor de la descomposición.
El acto más despreciable de Loki, el que provocó que incluso le fuera prohibida la entrada en el Asgard, fue el que persuadiera a Hodur, el dios del invierno, para que arrojara una lanza hecha de muérdago a su hermano Balder, el dios de la luz, provocándole la muerte al tan amado Balder. Al hacer esto Loki provocó la ira eterna de todos los Aesir. El “embaucador” fue expulsado del Asgard y le fue prohibido regresar.
Sin embargo, esta prohibición no detuvo a Loki. Prueba fehaciente de ello es que regresó una vez que los dioses estaban celebrando un gran banquete en el Gladsheim. Irrumpió en la sala y empezó a gritar obscenidades con todas sus fuerzas. Sus palabras fueron de una naturaleza tan vulgar que los dioses tuvieron que dejar la comida momentáneamente. Después comenzó a insultar a cada uno de ellos con gran lujo de detalles, enumerando una seria de pecados e inventándose muchos más. Sin embargo, cuando llegó el turno de Sif, tuvo la mala suerte de que Thor, que estaba ausente, estuviera entrando en ese momento por la puerta del Gladsheim. Terriblemente enfurecido por la crudeza de los insultos que Loki estaba dirigiendo a su mujer, Thor comenzó a bramar haciendo girar su martillo Mjolnir sobre su cabeza a una velocidad mucho mas grande de la que la vista podía seguir. Dándose cuenta de que se había quedado más tiempo de lo conveniente, Loki se fue corriendo, puesto que no quería exponerse a recibir el golpe de la devastadora arma de Thor.
 Como Era sabedor de que los Aesir le estaban persiguiendo, Loki se construyó una cabaña cuadrada en lo alto de una colina. Cada uno de los cuatro muros de la cabaña tenía una puerta que Loki siempre dejaba abierta. Hacía todo esto con la esperanza de poder darse cuenta en todo momento de si alguien se acercaba, especialmente si se trataba de Thor.
Debajo de la colina en la que estaba la cabaña había un arroyo, que le serviría Loki para escapar si lo arrinconaban. Había planeado convertirse en salmón, lanzarse al impetuoso torrente y evitar de esa manera cualquier castigo que los dioses quisieran infligirle. Cuando Thor supo que Loki había hecho estos preparativos, decidió hacer una red enorme que lanzaría al torrente cuando el salmón-Loki nadara corriente abajo. Con la red en mano, Odín Thor y Kvasir, el anciano dios de la inspiración, siguieron los pasos de Loki hasta su guarida y atraparon al malvado dios en la red.
Una vez que consiguieron tener al asesino de Blazer bajo su custodio, los Aesir se dispusieron a idear el castigo apropiado. Finalmente decidieron que había que torturar a Loki en el Midgard puesto que el Asgard había visto ya demasiada sangre con la muere de Balder. Antes de viajar allí, capturaron a dos de los hijos de Loki, Vali y Narva. Convirtieron a Vali en un lobo rabioso. Vali atacó a su hermano, sacándole las entrañas, y después huyó con la boca echando espuma hacia el Jotunheim.
Usando los intestinos de Narva como cuerdas, los Aesir ataron a Loki a tres enormes piedras. Entonces colocaron una horrible serpiente en la cabeza de Loki para que su veneno le fuera cayendo implacablemente en los ojos. Sigyn, la mujer de Loki, se situó al lado de su marido, de forma que iba recogiendo y guardando la mayor parte del terrible veneno en un cuenco. Pero cuando se llenó el cuenco, tuvo que abandonar la posición para vaciarlo, dejando por un momento la cabeza de Loki vulnerable al fiero veneno.
Éste iba a ser el trágico destino del dios de las mentiras, del caos y del engaño: sufrir la tortura de tener que soportar la cabeza ardiendo continuamente hasta que llegara el Ragnarok. Mientras llegaba, la ira y el odio de Loki hacia el resto de los Aesir no cesó de crecer.

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