Posteado por: HispaniaGothorum | 27 noviembre 2007

Los tesoros de Asgard

De todos los dioses nórdicos, Loki era el más malvado, pero también el más interesante. Su personalidad se movía entre la de alguien con una mente perversa y la de un bromista astuto pero bien intencionado. 
 
 De todos los dioses Loki tenía el carácter menos definido, y a la vez más ambiguo. Si esto parece una contradicción, era la esencia de la personalidad de Loki. Su naturaleza caótica e indomable y sus impulsos indiscriminados hacia que Loki recibiera el sobrenombre de “embaucador”. Era una deidad dominada por la necesidad de crear discordia. Esta necesidad era tan fuerte a veces que se olvidaba no solo de la seguridad de los otros dioses, sino de la suya propia. Era tan capaz de ponerse a sí mismo en una situación apurada, sin darse cuenta, a causa de uno de sus engaños, como lo era de poner en peligro a uno de los dioses. Para Loki el mero acto de crear problemas era un fin en sí mismo. No necesitaba grandes razones para hacerlo, ni ningún propósito glorioso. Su único deseo era causar dificultades y complicarle la existencia a cualquiera que se cruzara en su camino. A veces, sus engaños eran inocentes y no causaban ningún daño. Otras, sus consecuencias eran desastrosas. Y es por este carácter aleatorio por el que se solía identificar a Loki con las fuerzas del caos y de la discordia. No había lógica ni razón en sus actos sólo los actos en sí mismos.

Algunos piensan que Loki y Odín eran en realidad hermanos, mientras que otros dicen que el “embaucador” era hijo de los gigantes Lufey y Farbauti, y que Odín y Loki eran hermanos solo en el sentido de que una vez ambos hicieron un juramento de hermandad de sangre, una práctica común entre los nórdicos. A pesar de sus lazos con Odín se puede considerar que Loki era la antitesis de este. Mientras que Odín era bueno y sabio, Loki era malvado e irreflexivo. Mientras que Odín era noble Loki era cobarde. Mientras que Odín era prudente, Loki era temerario. En el canon nórdico estos dos dioses representaban los extremos del espectro moral. A Loki se le suele representar como un joven apuesto con un comportamiento diabólico. Es la misma esencia de la vida en su faceta caótica. No hay consciencia en su comportamiento ni piedad en su corazón-. Es fruto siempre de la entropía y realiza tantas acciones buenas como perversas. De hecho, si Loki no hubiera engañado de una forma particularmente malévola a Sif, la mujer de Thor, no hubieran existido muchos de los fabulosos tesoros de los Aesir.
 Una noche, mientras Sif estaba profundamente dormida, Loki se introdujo en su dormitorio y le corto su maravilloso pelo de oro. Dejo que los mechones del cabello cayeran y se fue, riéndose entre dientes por haber gastado una broma tan estupenda.

A la mañana siguiente, a Thor no le pareció que la situación fuera tan divertida. Arrinconó al embaucador y empezó a estrangularlo. Temiendo por su vida Loki se ofreció para viajar al reino de Svartalfheim, la tierra de los enanos, para convencer a los hijos de Ivaldi, los artesanos con más talento entre los enanos, para que hicieran una cabellera de oro con poderes mágicos, que al ponerla en la cabeza de Sif, creciera como si se tratara de su propio pelo.

Loki viajó a los oscuros y recónditos parajes de Svartalfheim y halló a los hermanos trabajando arduamente en su herrería. Les pidió que hicieran la peluca de oro y también que hicieran un regalo para Odín y para Frey, puesto que ellos estaban casi tan enfadados con él como Thor, y por lo tanto hacerles regalos a ellos seria una decisión política de gran inteligencia.

Al principio los enanos no estuvieron interesados en ayudar a Loki, pero cuando el embaucador les dijo que su trabajo les granjearía no solo la gratitud de Odín, Frey y Thor, sino el reconocimiento en todo el Asgard, de su destreza como artesanos, los hermanos pusieron manos a la obra con gran alegría. Pronto habrían terminado la peluca de oro. Su obra era más refinada y lujosa que el verdadero pelo que había tenido la diosa, para Frey dios del sol y rey de los duendes, construyeron el barco Skidbladnir, que se podía plegar y meter en el bolsillo. Para Odín realizaron la terrible lanza Gungnir, que acabaría siendo un arma tan reverenciada que incluso se llego a decir que su hoja no se podría romper nunca ni a manos de los hombres ni de los dioses. Complacido con el trabajo realizado, Loki les dio las gracias a los hermanos y comenzó su viaje de regreso al Asgard.

De camino al Asgard Loki se encontró con otros dos hermanos enanos, Brokk y Eitri. Los dos demostraron gran interés por los regalos que llevaba el embaucador y a firmaron que su destreza en el tratamiento de los metales era muy superior a la de los hijos de Ivaldi. Loki no estuvo de acuerdo y les ofreció la posibilidad de hacer una competición para probar su destreza. Loki apostó su propia cabeza a que ellos dos no podrían moldear mejores regalos que los que él llevaba entonces. Brokk y Eitri aceptaron el desafío, confiados en su propia destreza. Además pensaron que no seria una mala cosa librar al mundo de Loki de una vez por todas.
 Hicieron que Loki se sentara en un cómodo sillón en una habitación lujosísima y le ofrecieron un cuerno lleno de agua miel antes de retirarse a su herrería. Brokk estaba al mando del fuelle y Eitri manejaba el martillo y el yunque. Ambos consiguieron en poco tiempo tres regalos magníficos. Para Frey realizaron un jabalí con pelo dorado llamado Gullinbursti, el cual era capaz de conducir al que lo montara a cualquier parte del mundo, incluso las tinieblas del mundo de los muertos, puesto que su pelo irradiaba una luz brillante con la que se podía navegar. Para Odín hicieron el brazalete Braupnir, que se regeneraba al ser usado. Sin embargo, su mayor obra fue el martillo Mjolnir que hicieron para Thor.

Los tres dioses se mostraron muy complacidos con todo lo que Loki había traído, pero todos estuvieron de acuerdo que entre todos los regalos no había uno mejor que Mjolnir, puesto que solo con este martillo se podía defender el Asgard de los gigantes. Brokk rebosó felicidad cuando escucho la decisión de los Aesir. Inmediatamente le pidió a Loki que cumpliera con el trato y que le entregara su cabeza.

Loki afirmó que era cierto que había prometido la cabeza si perdía la apuesta, pero le recordó a Brokk que en la apuesta no se había dicho nada acerca del cuello el cual había que cortar para que Brokk consiguiera su premio. Brokk cedió a regañadientes. El embaucador había vencido a sus enemigos. Pero entonces a Brokk se le ocurrió una perspicaz idea y pidió que le permitieran coser los labios de Loki, puesto que técnicamente ahora estaba en posición de la cabeza de éste. No se pudo encontrar ningún impedimento para no conceder esta petición, y Brokk, con la aguja más fina de Eitri en mano, cosió fuerte y cuidadosamente los labios de Loki. Si no había conseguido matar al dios al menos lograría que permaneciera en silencio.
Después de que Brokk hubiera abandonado el Asgard para volver a su casa, Loki se descosió la boca. El embaucador era de nuevo el dueño de su voz, y los dioses poseían ahora unos tesoros y unas armas fabulosas, todo gracias a la broma de Loki. Pero de la misma manera que Loki podía servir de ayuda sin intención de ello, también podía causar grandes desastres sin premeditación alguna.

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